Si has sufrido o conoces a alguien que lo haya hecho, sabrás que el dolor de ciática es tan intenso como para impedir caminar con normalidad. La ciática es el dolor causado como resultado de un pellizco, presión o daño en el nervio ciático.
¿Qué es el nervio ciático exactamente? Es el nervio más largo del cuerpo humano, formado por una combinación de nervios más pequeños que salen de la columna vertebral lumbar y de la sección por debajo del sacro. Estos nervios se unen fuera de la columna, en el interior de la pelvis, para formar el nervio ciático, que es muy fuerte en la nalga y va desprendiendo ramificaciones a medida que viaja por la parte posterior del muslo. Controla todos los músculos de la parte posterior del muslo y todos los músculos debajo de la rodilla, y también lleva las señales sensoriales de estas regiones de vuelta a la médula espinal en su camino hacia el cerebro.
El dolor de ciática se siente normalmente en la parte baja de la espalda, pero más a menudo en la nalga; desde ahí viaja por la parte posterior del muslo y la pantorrilla hasta el talón y la planta del pie, o por la parte exterior del muslo y la pantorrilla hasta el tobillo y la parte exterior del pie. Conocer la ruta ayuda a determinar qué raíz nerviosa lumbar puede haberlo causado.
Síntomas: sensación de ardor o quemazón en la espalda, la cadera o cualquier lugar de la parte posterior de la pierna; hormigueo o sensación de que la pierna se duerme; entumecimiento a lo largo de la espalda, el lado de la cadera y la parte posterior de la pierna; dolor que se irradia desde la zona lumbar y baja por la pierna; dolor de cadera (común incluso en el lado sin ciática); sensación de debilidad en las rodillas.
¿Qué causa la ciática? Disco intervertebral abultado o hernia de disco (la causa más usual); enfermedad degenerativa del disco; síndrome piriforme; embarazo; como resultado de un accidente; espondilolistesis (deslizamiento de una vértebra hacia delante).
¿Cómo aliviarlo? Lo primero es acudir al médico de cabecera para un chequeo completo y confirmar que se trata de ciática. Después, se recomienda probar con la acupuntura: al ser un tratamiento directo y natural, muchas personas notan alivio en las primeras sesiones, ya que las agujas ayudan a relajar la musculatura de la zona y aumentan su flexibilidad. La acupuntura trabaja directamente sobre el cuerpo reduciendo considerablemente la inflamación; gracias al aumento de la circulación sanguínea mejora la movilidad articular y disuelve la rigidez muscular; y además puede acompañar la recuperación de la zona. Los resultados varían de una persona a otra.
Firma: Pilar Acupuntura — http://pilaracupuntura.es/


